martes, 22 de mayo de 2018

El trabajo y el deber de un maestro.

El verdadero arte del maestro consiste en despertar la alegría por el trabajo y el conocimiento.

A. Einstein 

Profesores de religión

En su lucha por el ideal ético, los profesores de religión deben tener talla suficiente para prescindir de la doctrina de un Dios personal, es decir, abandonar esa fuente de miedo y esperanza que proporcionó en el pasado un poder tan inmenso a los sacerdotes. Tendrán que valerse en su labor de las fuerzas que sean capaces de cultivar el Bien, la Verdad y la Belleza en la humanidad misma. Se trata, sin duda, de una tarea más difícil, pero muchísimo más meritoria y digna.

Einstein - Mis ideas y opiniones

miércoles, 2 de mayo de 2018

¿El futuro o el presente?

«No veo en el porvenir más que motivos de satisfacción, y, aunque así no fuera, habría que atenerse al presente. El hombre valeroso desprecia el porvenir».

Y justamente porque lo desprecia, el porvenir quedó a su servicio.

Napoleón Bonaparte

sábado, 21 de abril de 2018

Ser humano y feminismo.

Así, pues,la mujer que engendraba no conocía el orgullo de la creación; se sentía juguete de oscuras fuerzas pasivas, y el parto doloroso era un accidente inútil y hasta inoportuno. Más tarde, se dio mayor valor al niño. Pero, de todas formas, engendrar, amamantar, no constituyen actividades, son funciones naturales; ningún proyecto les afecta; por eso la mujer no encuentra en ello el motivo de una altiva afirmación de su existencia; sufre pasivamente su destino biológico.

Las faenas domésticas a que está dedicada, puesto que son las únicas
conciliables con las cargas de la maternidad, la confinan en la repetición y la inmanencia; son faenas que se reproducen día tras día, bajo una forma idéntica que se perpetúa casi sin cambios siglo tras siglo; no producen nada nuevo. El caso del hombre es radicalmente diferente: no alimenta a la colectividad a la manera de las abejas obreras mediante un simple proceso vital, sino a través de actos que trascienden su condición animal.

El homo faber es un inventor desde el origen de los tiempos: ya el palo y la clava, con que arma su brazo para varear los frutos y abatir a los animales, son instrumentos con los cuales ensancha su presa sobre el mundo; no se limita a transportar al hogar los peces capturados en el seno del mar: primero es preciso que conquiste el dominio de las aguas construyendo piraguas; para apropiarse las riquezas del mundo, se anexiona el mundo mismo. En esa acción experimenta
su poder; se plantea fines, proyecta caminos hacia ellos: se realiza como existente. Para mantener, crea; desborda el presente, abre el futuro. Por {76} eso las expediciones de caza y pesca tienen un carácter sagrado. Se celebran sus éxitos con fiestas y triunfos; el hombre reconoce en ello su humanidad. Ese orgullo aún lo manifiesta hoy cuando ha construido una presa, un rascacielos, una pila atómica.

No solo ha trabajado para conservar el mundo dado:
ha hecho estallar las fronteras de este, ha echado los cimientos de un nuevo porvenir. Su actividad tiene otra dimensión que le da su dignidad suprema: es frecuentemente peligrosa. Si la sangre no fuese más que un alimento, no tendría más valor que la leche; pero el cazador no es un carnicero: en la lucha contra los animales salvajes corre riesgos. Para aumentar el prestigio de la horda, del clan a que pertenece, el guerrero pone en juego su propia existencia.

Y con ello deja bien patente que no es la vida lo que para el hombre tiene un valor supremo,sino que debe servir a fines más importantes que ella misma. La peor maldición que pesa sobre la mujer es hallarse excluida de esas expediciones guerreras; no es dando la vida, sino arriesgando la propia, como el hombre se eleva sobre el animal; por ello en la Humanidad se acuerda la superioridad, no al sexo que engendra, sino al que mata.

Tenemos aquí la clave de todo el misterio. Al nivel de la biología, solamente creándose de nuevo se mantiene una especie; pero esta creación no es más que una repetición de la misma Vida bajo formas diferentes. Al trascender la Vida por la Existencia es como el hombre asegura la repetición de la Vida: en virtud de esa superación, crea valores que niegan todo valor a la pura repetición. En el caso del animal, la gratuidad y la variedad de las actividades del macho son vanas porque no las informa ningún proyecto; cuando no sirve a la especie, lo que hace no es nada; en cambio, al servir a la especie, el macho humano modela la faz del
mundo, crea instrumentos nuevos, inventa, forja el porvenir. Al erigirse en soberano, encuentra la complicidad de la mujer, porque también ella es una existente, está habitada por la trascendencia y su proyecto no es la repetición, sino su superación hacia otro porvenir; la mujer encuentra en lo más íntimo de su ser la confirmación de las pretensiones masculinas. Se asocia a los hombres en las fiestas que celebran los éxitos y las victorias de los varones.

Su desgracia consiste en haber sido biológicamente destinada a repetir la Vida, cuando a sus ojos la Vida no lleva en sí sus razones de ser y cuando esas razones son más importantes que la vida misma.

Simone de Beauvoir - El segundo sexo

La felicidad

La felicidad es el desarrollo máximo de las propias facultades.

Napoleón.

lunes, 26 de marzo de 2018

La respuesta a la creencia en un ser superior.

No llamaría una "necesidad" la creencia en un ser superior. Diría que el hombre que se apoya en eso es de forma predeterminada. Todo el contenido de la consciencia del hombre tiene que ser adquirido, adquirido por el pensamiento, por el conocimiento y tiene que ser descubierto.
Cuando falta el entendimiento adecuado de la vida (o sea, la filosofía apropiada de la vida), los hombres recurren a la fe ciega.
Lo hacen "de forma predeterminada", no han progresado para salir de ello.

Ayn Rand - entrevista completa

sábado, 13 de enero de 2018

Amor por la tierra

- Señor Rumson, ¿es que cree usted que todo lo que produce la tierra debe usarse para hacer licor?
- Sí, siempre que sea posible.
- Debería leer la Biblia, señor Rumson.
- Ya he leído la Biblia, señora Fenty.
- ¿Y no le animó a dejar la bebida?
- No, pero frenó mi interés por la lectura.

La leyenda de la ciudad sin nombre

martes, 9 de enero de 2018

Amor al presente

Observa el rebaño que paciendo pasa ante ti: no sabe qué significa el ayer ni el hoy, salta de un lado para otro, come, descansa, digiere, salta de nuevo, y así de la mañana a la noche y día tras día, atado estrechamente, con su placer o dolor, al poste del momento y sin conocer, por esta razón, la tristeza ni el hastío.

Es un espectáculo difícil de comprender para el hombre -pues este se jacta de su humana condición frente a los animales y, sin embargo, contempla con envidia la felicidad de estos-, porque él no quiere más que eso, vivir, como el animal, sin hartazgo y sin dolor.

Pero lo pretende en vano, porque no lo quiere como el animal. El hombre pregunta acaso al animal: ¿por qué no me hablas de tu felicidad y te limitas a mirarme? El animal quisiera responder y decirle: esto pasa porque yo siempre olvido lo que iba a decir -pero de repente olvidó también esta respuesta y calló: de modo que el hombre se quedó asombrado.

Nietzsche

lunes, 18 de diciembre de 2017

Economia real

Así como hay un «segundo sexo» hay una «segunda economía». El trabajo que tradicionalmente han hecho los hombres es el que cuenta, el que define el panorama económico mundial. El trabajo de la mujer es el que va en segundo lugar, «lo otro»: todas las labores que el hombre no desempeña pero de las que, al mismo tiempo, depende para poder realizar sus propias tareas.

¿Quién le hacía la cena a Adam Smith?

viernes, 15 de diciembre de 2017

Más allá del cociente intelectual - parte I

Rebeca ya no era una niña cuando llegó a nuestra clínica. Tenía 19 años... pero no sabía contar el dinero del cambio.... ni siquiera podía leer o escribir. Su CI era de 60 o menos.
La primera vez que la vi (torpe, burda), me pareció , en parte, o más bien del todo, un fracaso cuyos trastornos neurológicos yo podía tomar para diseccionarlos con minuciosidad.
La siguiente vez que la vi, fue muy distinto. Ella no estaba puesta a prueba, "analizada" en una clínica, sino que estaba sentada en un banco en un jardín. Llevaba un vestido vaporoso y tenía el rostro sereno, algo sonriente... Como cualquier otra joven que disfrutase de un hermoso día de primavera... (continua)

Oliver Sacks

Más allá del cociente intelectual - parte II

No la vi con ojos de neurólogo sino con ojos humanos. Al acercarme se volvió a mirarme y, con una amplia sonrisa, sin palabras hizo gestos que parecían decirme: ¡ Mira que hermoso es el mundo!. Luego profirió una serie de exclamaciones poéticas: 'primavera', 'nacer', 'crecer','sentir','volver a la vida'....
Mientras la contemplaba sentada allí en el banco (disfrutando no sólo
de una visión simple de la naturaleza sino de una visión sagrada) pensé
que nuestras «valoraciones», nuestros enfoques, son ridículamente
impropios. No nos muestran más que déficits, no nos muestran
potencialidades; sólo nos muestran rompecabezas y esquemas, cuando
necesitamos ver música, narración, juego, un ser comportándose
espontáneamente a su propio modo natural.

Oliver Sacks

miércoles, 13 de diciembre de 2017

La infelicidad tiene un motivo

"La infelicidad del hombre se basa sólo en una cosa: que es incapaz de quedarse quieto en su habitación"

Blaise Pascal

martes, 5 de diciembre de 2017

Amor por uno mismo

Hay una contradicción en la ética cristiana que predica el amor al prójimo pero no predica el amor por uno mismo. Dice: 'ama al prójimo como a ti mismo', pero en la práctica es como si el mensaje que transmite la cultura es: 'no te ames a ti mismo', porque es egoísta. El problema con eso es que no funciona el amor al prójimo si no hay amor por uno mismo.

Claudio Naranjo

lunes, 27 de noviembre de 2017

El Espíritu solo observa

29. Aquél que reconoce que es tan sólo la naturaleza la que ejecuta todas las acciones que se realizan por doquier, en este mundo cambiante, mientras que el Espíritu meramente observa su trabajo, éste en verdad discrimina con acierto.

Bhagavad Gita

lunes, 6 de noviembre de 2017

Transmisión conocimiento

El que sabe, construye callando. La transmisión del conocimiento, que perpetúa el sentido de la vida, no se efectúa más que en pequeños fragmentos, para que sólo el tiempo y la madurez del observador descubran, en cada momento oportuno, la verdad. El conocimiento último se adquiere, se sublima y se comunica en el silencio de la propia vida.

Andreas Faber Kaiser